domingo, 11 de mayo de 2008

RESPONSABILIDAD SOCIAL DE LOS CREYENTES


En estas semanas hemos visto, a partir del fallo del Tribunal Constitucional o de diversos conflictos laborales, a muchos creyentes preguntarse cuál debe ser la postura de un discípulo de Jesús en medio de las viscitudes de nuestro tiempo. A veces pareciera que algunos están esperando la palabra “definitiva” de nuestros pastores para entonces tomar una conducta. Para otros cualquier palabra u opinión de los pastores les parece una intromisión inaceptable en sus conductas o modos de vida. Pareciera que nos movemos en un tiempo de “péndulos”. A unos y a otros les invito a escuchar al mismo Señor que nos hace una pregunta similar a la que le formuló a un par de sus primeros discípulos, “¿Qué buscan?”. Es una pregunta que hoy no ha perdido su actualidad, sino que pareciera que cada día se hace más patente, ya que son miles y miles los que parece que toda su vida están buscando sin nunca hallar en algo o alguien lo que les traiga la paz y el sentido definitivo.

Frente a la pregunta de Jesús los discípulos del Evangelio hacen a su vez una pregunta desafiante, “¿Dónde vives?”. A este desafío surge otro, y por ello el Señor les responde, “Vengan y verán”. Jesús se convierte en la respuesta a su búsqueda, no es la respuesta correcta un mensaje o una doctrina, sino aprender a seguir como Maestro y Señor a quien entregará la vida por ellos en la cruz.

Por eso no hay una respuesta ideal o única frente a los desafíos que nos presenta cotidianamente nuestra sociedad sino que todo debemos siempre recomenzarlo desde Cristo, Camino, Verdad y Vida. Como nos enseñaba san Alberto Hurtado, hay que preguntarse cotidianamente, “¿Qué haría Cristo en mí lugar?”. Parece muy sencillo pero los testigos que han optado por vivir esta enseñanza con fidelidad saben que sólo muy unidos a Jesús se puede ser fiel a su enseñanza y testimonio. La Iglesia, comunidad de los discípulos de Jesucristo y testimonio de su Palabra en medio del mundo, está siempre desafiada a ser “Luz de las gentes” y maestra, sencilla y fraterna, de lo que ha aprendido a los pies de su maestro. Esta verdad no la podemos callar, debemos ser fieles a lo aprendido en ese camino de discipulado que es el seguimiento de Jesús.

¿Cómo ser fieles a lo enseñado por Jesús? ¿Cómo poder recomenzar desde Cristo todo lo que hoy está viviendo nuestra sociedad? Preguntas abiertas que quedan para compartirlas entre nosotros.



P. Andrés Moro

Prefecto de Teología